jueves, 15 de diciembre de 2016

La abundancia es natural, la escasez es un truco




La abundancia es tan natural que realmente es increíble ver que la escasez sea el sentimiento más común en todas las sociedades. La escasez solo deja ver que hemos estado bloqueando nuestra natural abundancia a niveles muy altos, de tal manera que la mayoría de las personas se encuentra desconforme con sus logros económicos.

Este es un mal global que se perpetúa de generación en generación. Nuestros padres traspasan la escasez a nuestra vida sin darse cuenta porque ellos también la aprendieron de sus padres y así la cadena sigue y sigue.

Las creencias limitantes y las emociones asociadas a la escasez son causa de muchas problemáticas en nuestra vida, así como también una de las principales causas de enfermedades de todo tipo.

Pese a que estos aprendizajes son comunes, habituales y colectivos, podemos corregirlos y aunque se requiere un poco de dedicación, es maravilloso saber que esto es posible.

El primer paso es comprender que la abundancia es natural. Parece inconcebible que la mayoría de las personas crea que la escasez es lo natural, yo también lo creía hace un buen tiempo atrás. Ni siquiera podía imaginar qué era la abundancia y mucho menos vivir en ella. Nunca escuché decir que una persona pudiera llegar a ser tan próspera como quisiera ser. Mi máxima aspiración consistía en tener un trabajo donde ganara lo suficiente como para tener mi casa, comida y algo más.

Otro aspecto importante a considerar es haber crecido en un ambiente donde se cuidara de tu salud emocional. Si bien las creencias limitantes pueden impedirte prosperar, estas son fácilmente corregidas si cuentas con un buen equilibrio emocional a tu favor. Sin embargo, si fuiste presa de fuertes emociones negativas, especialmente por un desmedro de tu valor personal, el proceso de recuperación de tu abundancia natural, deberá considerar también la sanación de tu cuerpo emocional.

Si fuiste amado cuando eras pequeño tendrás mucha facilidad para remover tus creencias limitantes. Solo bastará observarlas y modificarlas. Pero si creciste en un ambiente donde tu valor personal fue puesto a prueba, el logro de tu abundancia natural puede verse demorado más de lo que estimas si no has recuperado tu auto valor y muchas veces se evidencia exceso de cansancio, porque hagas lo que hagas, las cosas no terminan por funcionar. Esto se deja ver en las personas que dicen levantarse todos los días para luchar y luchar.

La buena noticia es que todo esto tiene solución. Sin importar todo lo aprendido o experimentado en el pasado, puedes llegar a reconstruir toda tu vida orientándola a tu abundancia natural. En el pasado aprendiste a bloquear la abundancia natural y a permitir el truco de la escasez. Pero eso no tiene por qué seguir así.

Este tiempo es un buen tiempo para todo aquel que esté decidido a corregir sus creencias y sanar sus sentimientos respecto a la abundancia y la prosperidad. Afortunadamente todo está saliendo a la luz. Cada vez se hace más fácil y más rápido el camino de regreso a nuestro natural estado  de abundancia.

Déjame decirte que no solo esto es una gran noticia. Existe una todavía mucho mejor y es hasta mágica. Una vez que aceptas que la abundancia es natural, puedes caer en otra trampa que es capaz de bloquearte de manera fuerte y rotunda. Se trata de tu gran deseo de saber “como” obtendrás tu abundancia.

La sociedad nos enseña que debemos prepararnos para la vida, aprender un oficio u obtener una profesión para ganarnos la vida, nos enseña el “como” vamos a recibir nuestros ingresos económicos. Este concepto de prepararnos para ganarnos la vida tiene un error nefasto, porque tiene el sentido inverso a la realidad. Primero tenemos que saber que ya somos autosuficientes y que si estudiamos algo, solo lo haremos para mejorar, para perfeccionarnos, para disfrutar de la excelencia que deseamos. Nunca se hará para asegurar nuestro bien económico, porque este ya se encuentra asegurado por ser quienes somos.

Cuando nos preocupamos del “cómo lo haremos” estamos perdiendo tiempo y energía que podrían ser utilizados para trabajar en lo que más amamos hacer. Lo sé por experiencia propia.

Pasé muchos años de mi vida pensando en el “cómo” hacer crecer mis ingresos, mientras otras personas solo se dedicaban a hacer lo que amaban hacer. A los pocos años, observé que ellos habían crecido y fortalecido sus actividades generando buenos ingresos, mientras yo había hecho un y mil intentos fallidos siguiendo al esquivo dinero que nunca llegó. La brecha se dejó ver y la lección también. Solo debía dejar de gastar mi tiempo y energía en tratar de descubrir el “cómo” y dedicarme por completo a lo que mi ser interno deseaba hacer.

Cuando sabemos qué es lo que amamos hacer no es necesario pensar en el “como”. Preocuparse del “como” se harán las cosas es realmente una pérdida incalculable de tiempo y energía. Nunca nos llevará a donde queremos ir.

Existe algo mágico dentro de nosotros que se hace cargo del “cómo” sin que tengamos que preocuparnos de ello. Solo tienes que saber lo que quieres hacer y visualizar que lo haces cada vez mejor, de tal forma, que los demás quieran contar con tus servicios, recibiendo los ingresos que deseabas por añadidura.

La abundancia es natural porque cada uno de nosotros tiene habilidades y dones naturales que pueden ser puestos al servicio de los demás. Cuando hacemos lo que nos gusta, estamos agradados y vibramos más alto que cuando estamos haciendo cosas que no nos gustan. Observa si alguien te convenció de que eso que amabas hacer no era valioso o que no era suficiente como para asegurarte un buen pasar. Toma conciencia de esta trampa y corrige el rumbo para que puedas terminar con el truco de la escasez y te instales en tu abundancia natural.


No te preocupes por el “cómo lo harás”, solo visualiza que eres feliz haciendo lo que quieres hacer y que todo lo demás llega por añadidura. 

Patricia González
Envía tu consulta a patricia@evolucionespiritual.com, responderé lo más pronto posible. 

martes, 2 de febrero de 2016

Por que haces lo que haces


Esta es una pregunta muy importante debido a que los resultados que obtengas de tus acciones dependen directamente de la intención que tienes para hacerlas.



Existen muchas posibles rutas para llegar a tus metas. Algunas te llevarán directa y rápidamente hacia donde quieres, pero otras rutas pueden resultarte infructuosas y hasta tormentosas. Por eso es bien importante que sepas cuál es el motor que te impulsa a hacer lo que haces.

Dos personas pueden hacer las mismas cosas, pero si tienen un motor distinto, llegarán a conseguir resultados distintos. Si tienen el mismo motor podrán  llegar al mismo resultado por distintas vías.

No nos hacemos este tipo de preguntas cuando las cosas van bien, pero cuando experimentamos dificultades o cuando encontramos inconvenientes en la obtención de algo que deseamos, el punto de partida para modificar esa situación comienza analizando cómo es que creamos eso.

Si deseamos superar algo, es necesario hacer alguna modificación al camino que nos ha llevado hasta ese lugar. De lo contrario, volveremos a crear lo mismo una y otra vez. La vida parece muy interesada en impulsarnos a crecer.

Esta pregunta aplica tanto para saber por qué llegaste a crear algo que no deseabas, como para tener certeza de que podrás tener éxito en algo nuevo que estés iniciando.

Si no te ha resultado el negocio que iniciaste con tanto entusiasmo, puedes analizar cuál fue el motor que te movió para arrancar. Quizás tu objetivo principal fue generar mucho dinero y olvidaste la promoción, la calidez y otros detalles necesarios para ofrecer tu producto o servicio. O quizás olvidaste que tenías que disfrutarlo en todos sus aspectos.

Si quieres iniciar algo, una carrera universitaria, una relación de pareja, un nuevo proyecto, un trabajo nuevo o cualquier cambio en tu vida, piensa en el motor que te está incitando a hacerlo.

Me he dado cuenta de que cuando hacemos algo con un “por qué” de carencia, ese algo que conseguimos sigue proyectando la misma carencia. En cambio, cuando nuestro motor está libre de necesidad y solo se basa en el placer de la expresión genuina de nuestro ser, las cosas resultan bastante más agradables y fluidas.

La nueva era está acelerando los resultados de nuestros pensamientos y demasiadas veces no somos conscientes de nuestras verdaderas intenciones. Muchas veces no nos percatamos que nuestros “por qué” están contradiciendo lo que queremos lograr.

El camino se hace mucho más largo y difícil cuando pensamos que tenemos que perseguir algo que se encuentra a fuera de nosotros, ya sea, dinero, amor, paz. Y todo se hace mucho más fácil y sencillo cuando tenemos la certeza de que aquello que necesitamos ya existe dentro de nosotros y que solo se hace necesario dedicarnos a sintonizarlo.

Si nuestro “por qué” se encuentra cargado de ansiedad y angustia, será lanzado al universo con un peso extra que no le permitirá sobrevivir. Si nuestro “por qué” es liviano, natural, alegre, desprendido, altruista, tendrá más energía para volar y llegar a buen puerto.

Un buen “por qué” es: “porque quiero”.

Patricia González

Envía tu consulta a patricia@evolucionespiritual.com, responderé lo más pronto posible.